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Spain

¡Humillación, ultraje contra nuestro buen nombre!

Si yo tenía dudas acerca de la conveniencia o no de un colegio profesional de ingenieros en informática, los del CPIIA se están ocupando de despejarlas rápidamente con sus ridiculeces:

«Ultrajante campaña publicitaria de Sun Microsystems»

(No va en serio, ¿verdad? Decidme que es una gracia…)

30 Sep 2009 3 comments so farComputers, Spain


Hackmeeting 2009, anyone?

Hackmeeting 2009 Madrid

When? Fri 9 – Mon 12, Oct 2009.
Where? CSOA Patio Maravillas (Malasaña, Madrid).
Who? these people, for the moment.
What? FOSS, dreadlocks, net neutrality, Debian folks, film sessions, cryptography, tetrahydrocannabinol, political hackivism, squatters, NLP, leftism, copyfight, stray dogs, lounges, modded devices and more.
How much? €0.

I attended Madhack back in 2002 (when Labo03 in Lavapiés still existed) and it was definitely worth it. Not only did they put together a great set of talks and workshops (I remember especially txipi talking about Linux kernel hacks, a teenager dissecting security in FreeBSD and a fascinating talk about the lysergic counterculture of the 60′s in California) but the atmosphere was friendly and relaxed, and there were lots of different topics and initiatives going on all the time. Those were also The Days Of The LSSI (do you remember that?), and one day we all took Lavapiés on a colourful demonstration against the new law.

On the other hand, I also remember the somewhat chaotic organisation, the lack of salubrity in the Labo03 and the absence of toilets and showers for those who, like me and my friend, were sleeping in the squat (ironically, it was a nearby branch of El Corte Inglés and some other hateful capitalist corporations that provided the basics of health care and hygiene for me during the Madhack 2002).

Judging by the number of participants so far and the list of “nodes”, i.e. talks, this edition seems smaller and less ambitious. Still, I plan to be around Friday and part of Saturday.

If you’ll be there too, tweet up to tweetup.

29 Sep 2009 2 comments so farComputers, Politics, Spain


Machismos

Una muestra más de las actitudes machistas que aún pululan por ahí, y que atribuyen a las mujeres, de forma paternalista, un carácter fundamentalmente emocional y débil, relegando su competencia profesional y su independencia a un segundo plano. Un enfoque esencialista según el cual las mujeres, por ser mujeres, son inseguras y necesitan de afectos en el lugar de trabajo, víctimas de un ideal romántico de dependencia (fuentes y enlaces más abajo):

«Las mujeres, por miedo a no ser queridas viven en la impostura, un modelo de comportamiento femenino que tiene como objetivo adaptarse a las distintas exigencias para evitar el rechazo

«La forma femenina de estar en el mundo está marcada por el miedo a no ser queridas, y este miedo a no ser aceptadas convierte a las mujeres en sumisas, les impide demostrar su talento y provoca una actitud que envía al entorno un mensaje de búsqueda de protección, se infantilizan.»

«Se ha llamado el Síndrome de Maripili a las actitudes no conscientes de sabotaje que tienen las mujeres y son la consecuencia del miedo a no ser queridas

…solo que estas citas están extraídas de una fuente poco sospechosa de machismo (en principio): la web Liderazgo Femenino (no encuentro información sobre qué institución está detrás), ligada al I Congreso Internacional de Liderazgo Femenino, que tuvo lugar hace pocos días en Barcelona.

Cualquier intento por eliminar discriminaciones a la hora de contratar mujeres y por llevar los salarios medios femeninos al mismo nivel que los de los hombres es muy loable. Esta web, y el congreso que han organizado, persiguen esos objetivos. Por eso les doy la enhorabuena. Pero a veces me da la impresión de que con «ayudas» como estas las mujeres no necesitan enemigos.

Llevo un año haciendo estudios culturales, aprendiendo cómo se aprende acerca de la cultura. Me han hablado de cultura popular, cultura de masas, contracultura y Cultura con mayúscula. He leído acerca de culturas hegemónicas, minoritarias, mestizas e híbridas; manipulación cultural, teorías y escuelas diversas, distintas interpretaciones. Hemos leído artículos sobre la cultura homosexual en EEUU, sobre el reduccionismo que asimila las culturas de Asia Oriental a un puñado de estereotipos, sobre grupos que se identifican con la cultura popular audiovisual japonesa, sobre las connotaciones culturales de ciertos códigos de conducta sexual y de relaciones afectivas entre las personas…

Y sin embargo, ninguno de los artículos que he leído mencionaba siquiera «la cultura de los hombres» ni «la cultura femenina».

…hasta que Liderazgo Femenino ha descubierto que las diferencias entre hombres y mujeres en el entorno laboral se deben a un choque entre dos culturas diferentes, nada menos:

«Las mujeres somos una cultura diferenciada [sic] y por ello tenemos una manera de ver y una manera de no ver [sic] y unos miedos incorporados a esas percepciones. Las mujeres nos colocamos en el mundo con miedo a no ser queridas, con miedo a no ser aceptas [sic] y para tratar de evitar el rechazo impostamos nuestra identidad, nuestros deseos, nuestra voz.»

Pero, por encima de todo, que quede claro que la línea de Liderazgo Femenino no es machista:

«El liderazgo femenino aparece cuando nos autorizamos a vivir según nuestra identidad, al margen de los estereotipos. Y es entonces cuando encontramos este sereno poder, somos poderosamente femeninas y creamos entornos de respeto

Lo dicho: con estas ayudas…

23 Sep 2009 One comment so farLife, Politics, Spain


Nuevo grupo sobre Adobe Flex en Utoi

Un logo que he pergeñado

Si trabajas con Flex, ActionScript, Flash, Air, BlazeDS, AMF, Cairngorm, PureMVC u otras lenguas de programación de Adobe Systems o tecnologías relacionadas quizá te interese pasarte por el nuevo grupo/tema que hemos creado en Utoi: Profesionales de Adobe Flex.

Se trata de un grupo dedicado a todos aquellos que trabajan con Flex, o que quieren aprender más sobre la plataforma. Se admitirán preguntas sobre programación, discusiones acerca de cualquier aspecto relacionado con Flex, recomendaciones de herramientas, avisos de eventos y, por supuesto, ofertas y demandas de empleo relacionadas con el tema.

Utoi está aún un poco en pañales y de momento somos cuatro gatos (y muchos ya nos conocíamos entre nosotros; somos los de siempre :) De hecho, este tema está entre los nueve primeros que se han propuesto (y aprobado) en Utoi.

Por lo que me ha dicho la gente de Utoi, hoy es el lanzamiento «oficial» de Utoi en Soitu y, efectivamente, desde hoy están enlazando a la nueva red social y de microblogging desde la portada de Soitu (vaya nombres). A ver si eso le da un empujón al grupo de Flex…

1 Sep 2009 No comments yetAdobe Flex, Computers, Spain


Reseña: «Radio 3: rescate de un recuerdo»

Compré este libro hace cuatro años en la Cuesta Moyano de Madrid (los entrañables puestos de libros de la calle Claudio Moyano, justo por debajo del Jardín Botánico, cerca de Atocha). Ahora me he propuesto compensar un poco que durante el último año no he leído prácticamente nada. Mentira: sí que he leído, y bastante; pero solo artículos de revistas, pasajes de libros de texto, libros recomendados en la uni y cosas así. Todo en inglés y bastante monotemático, y casi todo por obligación (o no; según se mire).

«Radio 3: rescate de un recuerdo» no es, como yo esperaba, una crónica rigurosa, o al menos detallada, de los 30 años de historia de Radio 3 de Radio Nacional de España. Más bien es un recuento desordenado, ligero y subjetivo del espíritu de los inicios y de algunas anécdotas ligadas a la emisora.

Para empezar, y antes de entrar en el fondo, la forma es muy frágil: el autor, Mariano Francisco Sánchez Fernández (que colaboró con varios programas en Radio 3 hace años) no parece un buen escritor. El libro da la impresión de haberse escrito con prisas, y en vista de los resultados me huelo que el editor decidió ahorrarse el corrector de pruebas. Erratas y faltas de ortografía a tutiplén («visagra» por «bisagra», «you don’t below» por «you don’t belong», etc.) y una puntuación totalmente desastrosa que hace que la lectura no fluya cómodamente. Parece mentira que este hombre haya colaborado con tantos periódicos, radios y televisiones, con esa forma tan simplona y poco clara de escribir que tiene. La última frase del libro es (y con esto no destripo nada): «¿que (sic) más voy a decir?». Pues eso; mejor no digas nada más.

El libro está organizado en entrevistas a unos pocos protagonistas de Radio 3: Ramón Trecet, Diego A. Manrique, Jesús Ordovás, Beatriz Pécker, Federico Volpini, Carlos Galilea, Juan Pablo Silvestre, Iñaki Peña y alguno más. El autor transcribe párrafos completos de estas entrevistas entre sus propias reflexiones, pero no los edita convenientemente, ni se queda sólo con la enjundia. Así, las declaraciones de los personajes están llenas de puentes, lugares comunes y ocurrencias a la ligera, de las que uno suelta en cualquier conversación distendida, pero que no deberían aparecer en negro sobre blanco. Además, en distintos capítulos se hace referencia a la misma anécdota o al mismo evento, como si el autor se hubiese olvidado de que ya lo había mencionado antes.

No sabemos cuáles fueron las preguntas que se hicieron (solo leemos respuestas, a modo de monólogo), pero es fácil deducirlas. Algunas preguntas tienen poco interés en relación al tema (Radio 3) y algunos de los entrevistados contestan como contestaría tu cuñado listillo, más o menos. Por ejemplo, varios comentan acerca de la «crisis de las discográficas», «internet» y «la piratería»; pero emplear una o dos páginas por capítulo en transcribir el tipo de comentarios vagos y poco informados que cualquiera haría en 2004 con una cerveza en la mano, pues es un poco timo para el lector.

El tono que impregna el libro es el de que Radio 3 fue un experimento excepcional hecho con cuatro duros, un espacio sorprendente de innovación y libertad en plena transición política en el que se reflejaron e impulsaron las minorías y la cultura, algo que milagrosamente los sucesivos gobiernos dejaron vivir y donde se encontraron un grupo de profesionales enormes, que hicieron una radio muy innovadora y ganaron una audiencia pequeña, pero fiel. Como fan declarado de Radio 3, suscribo casi todo eso. Pero a veces da la impresión de que se cae un poco en la nostalgia y en el «Radio 3 ya no es lo que era».

En mi opinión, lo más interesante es percatarse de cómo era Radio 3 en sus inicios, a principios de los 80, y comparar aquella situación con los medios de comunicación actuales. Es desolador. El programa «Caravana de hormigas», por ejemplo, era transgresor a un nivel que hoy parece impensable. En «Caravana de hormigas» llamaban «rata» a Txiqui Benegas (entonces en el gobierno), tenían una sección llamada «voy a por ti, Barrionuevo», celebraron la muerte de Luis Buñuel para poner de manifiesto el simplismo que hizo a Buñuel un héroe de la izquierda mientras que Dalí fue considerado, a la ligera, un fascista. Para atraer atención sobre las muertes de emigrantes en el Estrecho de Gibraltar, daban el parte de muertos como si fuesen los números en un cartón de bingo.

Iñaki Peña dedica varias páginas a contar la historia de aquella proposición no de ley que finalmente restituyó «Trébede» después de que fuese suspendido por el gobierno de Aznar cuando se mostró tan crítico con el chapapote, el Plan Hidrológico Nacional y la Guerra de Irak. Yo recuerdo con especial cariño las historias surrealistas, terroríficas, estimulantes, sensuales de Carlos Faraco y su equipo a primera hora de la mañana en «El despertatroz», hace diez u once años.

La verdad es que da un poco de pena pensar que esas críticas no son ni imaginables hoy. Maldita corrección política.

Por cierto, la mayoría de los presentadores entrevistados señalan que, contrariamente a lo que se podría esperar, hubo menos intentos de control desde el poder con la UCD y el PP que con el gobierno del PSOE.

No pongo la editorial ni el número de páginas, que para eso están la fotico y Google. Tampoco le doy puntuación, como hacen los que saben, pero creo que queda claro que no lo recomiendo.

13 Jul 2009 2 comments so farBooks, Music, Spain


Yo también soy un rico gilipollas

Maldita relatividad de las cosas.

Anoche, justo después de publicar la entrada anterior, tuve una revelación: es muy probable que yo, y mucha gente con mi mismo nivel de vida, seamos «ricos gilipollas» para otras personas. Ahora mismo. Y con ese pensamiento incómodo me fui a la cama. Pero me dormí enseguida.

Veamos. Yo me escandalizo y desprecio a un subconjunto de personas con un nivel de vida que está, digamos, dos órdenes de magnitud por encima del mío. La mayoría de mis amigos y conocidos, y yo, típicamente ganamos unas pocas decenas de miles de €/£ al año. Supongamos que los personajes que salen en «¿Los ricos también lloran?» ganan cien veces más. Es decir, unos pocos millones de €/£ al año. Ya sé que dos órdenes de magnitud no es tanto, y que a juzgar por su nivel de vida, algunos de los que salen en el reportaje ganarán mil o diez mil veces más que tú y que yo. Pero de momento eso no invalida mi razonamiento, así que quedémonos con un grupo de ricos «menos ricos» (concretamente de «ricos menos ricos pero aún así despreciables») y sigamos.

Quede claro que no critico a ese tipo de ricos por tener ese dinero; los critico por lo que hacen con ese dinero, por enseñar lo que hacen con ese dinero de la forma en que lo hacen, por olvidarse completamente de que viven en una falda de la campana de Gauss y de que existe el resto de la curva, por desentenderse de la realidad y por presentar una imagen tan frívola y superficial. Hay ricos encomiables a los que no meto en esta categoría.

No critico, por ejemplo, al hombre más rico del mundo, porque también es un filántropo formidable y porque (según sus apariciones públicas, sus declaraciones y lo que se puede leer sobre él) parece ser una persona muy consciente —y «humilde», dentro de lo que cabe— acerca de su papel en el mundo. El hombre más rico del mundo parece más campechano y más generoso que todos los ricos de pacotilla que aparecen en el reportaje de TVE (y sí; ya sé que es muy arriesgado juzgar el carácter y las intenciones de personajes tan distantes).

Pero a la mayoría de los que salen en este reportaje sí los critico.

Dos órdenes de magnitud. Si haces cuentas verás que para un porcentaje muy alto de la población del mundo, tú y yo somos tan ricos como estos ricos del reportaje lo son para nosotros. Cualquier persona que gane unos pocos cientos de €/£ al año es tan pobre para ti como tú lo eres para los ricos del reportaje. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en su último informe sobre índices de desarrollo humano usa, entre otras, las líneas de pobreza de 1,25 $ al día y de 2 $ al día. Para ser dos órdenes de magnitud más rico que alguien que viva con ese dinero sólo tienes que ganar 33K € (28K £) al año y 52K € (44K £) al año, respectivamente.

La pregunta es: ¿somos igual de gilipollas que los del reportaje? ¿O nosotros somos «ricos» generosos, discretos y con conciencia?

Piénsalo. Tú y yo nos llevamos las manos a la cabeza porque estos ricos no hacen nada por sí mismos y están malcriados, acostumbrados a comodidades que nos parecen caprichos y derroches. Pero tú y yo la armaríamos gorda si de pronto en nuestra oficina nos quitasen el aire acondicionado. ¿O no? ¿Qué crees que pensaría de eso un congoleño, que es, con una probabilidad del 54%, cien veces más pobre que tú y que yo, y vive en un clima más hostil?

Tú y yo nos burlamos de las respuestas que dan estos ricos cuando les preguntan a qué se dedican. Estos no saben lo que es trabajar, nos decimos. Ahora intentemos explicarle a esos casi tres millones de bolivianos que son cien veces más pobres que nosotros en qué consiste nuestro trabajo: de lunes a viernes y de nueve a seis, durante menos de once meses al año, nos sentamos en una oficina con todas las comodidades. Hablamos con otros y escribimos en un teclado. Para hacer las jornadas menos pesadas nos levantamos a charlar con otras personas o a tomar café. Si estamos resfriados, ese día no vamos a la oficina. ¿Cómo? No vamos a la oficina. Y ya está.

Estos ricos abren latas de caviar de a tres mil euros la lata y se las comen solos en un minuto (y sin empujar con pan, que diría mi abuelo). Derroche, vergüenza, ostentación, inconsciencia. Ahora paseemos a uno de esos doscientos sesenta millones de chinos que son cien veces (cien veces) más pobres que tú y que yo por los interminables pasillos del supermercado mientras hacemos la compra semanal. Luego, al llegar a casa, le enseñamos también el cubo de la basura.

Y tú, ¿qué estás haciendo para no ser un rico gilipollas?

¿O te vas a comprar un iPod nuevo porque el viejo tiene la pantalla un poco rayada, es que ahora los nuevos reproducen vídeo y son mucho más pequeños, tío…

Siento que esta reflexión me salga en un tono tan agresivo, queridísimo lector. Acabo de gastarme en un viaje de placer de dos semanas el equivalente a tres años completos de salario de un habitante de Malawi.

¿Es mi razonamiento correcto? ¿En qué me estoy equivocando? Si esto es cierto, para afrontar la situación podemos elegir entre dos posturas extremas. La primera postura es dar por hecho que el entorno en el que uno se ha criado es «el normal», y que si quieres ser feliz no te queda más remedio que apartar la vista, olvidarte de que el cosmos es injusto y pedir otra ronda antes de que se haga demasiado tarde para entrar a la sesión golfa.

El otro extremo es asumir profundamente la vieja sospecha que albergabas: que los códigos postales y las aduanas son una barrera artificial que no puede separarte de los explotados; que no te has ganado lo que tienes sino que te tocó en suerte; que existe dolor infinito; que tú también eres culpable del status quo y que, por ende, nunca serás feliz.

Luego hay posturas intermedias, supongo. Pero esas parecen un mal compromiso, porque implican que las cosas solo cambiarán un poquito, y que además no puedes ser feliz.

Yo creo que prefiero intentar ser feliz. Pero no sé.

20 Jun 2009 4 comments so farLife, Spain, TV


Ricos gilipollas

Estoy indignado, sobrecogido, escandalizado, alarmado después de ver el reportaje del programa «Comando Actualidad» (TVE) «¿Los ricos también lloran?».

Quiero pensar que la muestra está sesgada; que solo los ricos gilipollas (los ricos sin estilo, los ricos malvados, los nuevos ricos, yo qué sé) se rebajan a representar así su papel delante de unos reporteros. (Reporteros torpes, además, que les siguen para ratificar las frases hechas que ya tenían en la cabeza cuando salieron de la redacción). Los ricos que salen en este reportaje son tan odiosos, superficiales, desconectados de la realidad, hipócritas, psicópatas y caricaturescos que tienen que ser actores. Pablo me acaba de decir lo mismo, que también ha pensado que son actores. Mirad y escuchad a la alumna aventajada de Carmina Ordóñez alrededor del minuto veinte, y flipadlo.

En otras palabras: debe haber otros ricos «normales»; razonables, sensibles, discretos. Gente que por lógica, pudor y sentido común no se enseñaría a toda España comportándose como críos, derrochando cantidades que saben (porque los ricos razonables sí lo saben) que son ofensivas para el ciudadano medio. Espero que esos ricos razonables sean la mayoría.

En otro orden de cosas: será porque veo televisión made in Spain con cuentagotas y por eso lo noto más, pero ese estilo uniforme de televisión reporteril supuestamente dinámica e impactante, que intenta parecer espontánea y no intrusiva… ese estilo de televisión es ridículo, aburrido y más falso que el cutis de las entrevistadas en el reportaje. Esos encuentros espontáneos con los sujetos que no hay quien se crea (Hola, somos de «Comando Actualidad» / Ah, hola. ¿Qué tal? Bienvenidos, pasad); ese caminar rápido por la calle, mirando y hablando hacia la cámara; ese tirar de lugares comunes en lugar de parir frases originales (¿¿«los ricos también lloran»?? Por favor…). Y encima, me acuerdo de algún periodista que conozco, más creativo y mucho más hábil con el español que estos reporteros, y al que no dejan trabajar como tal…

— ¿Cuánto cuesta este barco?

— Ahora poco, ¿eh? Ahora, lo que te den.

— ¿Cuánto pides por este…?

— Hombre, yo… si… la raya de los quinientos mil euros la darían, por este barco.

— Cristina, ¿tú a qué te dedicas?

— Pues yo, imagínate… ¿qué es a lo que se dedica uno en Marbella? Lo mejor, lo mejor de todo.

— ¿A vender casas de lujo?

— A atender a los clientes mejores que busquen… sus sueños. Y que quieran comprar una casa en Marbella, o un apartamento. Por pequeño o grande que sea.

— Carmen, ¿usted durante el día qué hace?

— Ay, ¡es que siempre me lo preguntan! Pues… pues lo mismo que tú: trabajar, divertirme cuando tengo un rato, estar con mis amigos… Yo, aunque me acueste a las tantas, siempre digo que me despierten a las nueve. Me pego el lujazo de desayunar en la cama, leer dos periódicos (todos los días)… y estoy una hora tranquila, recapacitando, despertándome, leyendo el periódico… viendo mi agenda, haciendo llamadas… Bueno; así empiezo. Luego ya me levanto, y a la guerra.

— ¿Cuál es esa guerra?

— Bueno, pues la guerra de las mil gestiones: qué hay que solucionar, qué hay que hacer… con abogaos, banco… eh… cosas que hay que terminar…

— ¿Esto cuánto puede costar?

— ¡Es que esto no es un mercadillo, pa’estar dando los precios!

— Pero hay gente que necesita saber cuánto vale, para ver si se lo puede llevar.

— Pues vienen… vienen, ven cómo les queda, si les gusta… entonces deciden.

— ¿Se ve comprando, por ejemplo, Carmen, en… en un rastrillo, por ejemplo? ¿O en un mercadillo?

— ¿En un mercad–De esos que hacen en los puebl–Me divierten mucho–La verdad es que no he ido nunca, pero deben ser muy divertidos.

— Pero lo peor… porque… el pobre de siempre, que ha estao pidiendo, tal… bueno; está costumbrao. Pero lo peor es la pobreza en las personas que… bueno, que han tenido un trabajo, que viven bien y que de repente se encuentran… que les embargan la casa, que no tienen paro… ¡hay unos dramas…!

— Con el tiempo que llevas aquí, ¿te has quedado alguna vez con la boca abierta?

— Cuando te enteras, ¿no? de… de la pasta que se ha dejao un tío, una noshe. O cuando… cuánto vale llenar el tanque, pa’irte a Mallorca (que es la hipoteca que tengo yo toa mi vida, ¿no? a lo mejor)… Y eso es pa’llegar allí nada más, después…

— ¿Cuánto es eso?

— No sé. Veinte mil, treinta mil, cuarenta mil euros…

— ¿Un poquito de envidia sana, da? O…

— Pues no te creas, ¿eh? Tampoco se les ve muy felices, ¿eh? Hay algunos que no tienen ni amigos.

— ¿Usted a qué se dedica?

— Yo me dedic–Pues mira–Yo me dedico a mi casa y hago unas colaboraciones con una onegé por las mañanas.

— ¿Y su marido?

— Mi marido es arquitecto.

— Hola, chicas. ¿Qué tal?

— Hola.

— ¿Ese es vuestro champán [de 1,800 € la botella]? O sea, ¿vosotras ya habéis empezado la fiesta?

— Siempre hay que empesarla desde temprano.

— ¿A qué os dedicáis?

— Estudiamos derecho. Derecho al…

— ¿Derecho a qué?

— ¡Derechito a la fiesta! Todos los días.

— ¿Hábeis pagado vosotras la cama, o estáis invitadas?

— Nosotras. Una firmita. La verdad, nuestros papás. Vamos a ser sinseras.

— Puedes pensarlo que es un derroche [jugar con botellas de champán a 1,800 € la botella], pero míralo desde la otra forma: si hay demasiao champán en el mundo yo lo cojo, hago una mezcla rarilla y lo meto en mi coche, que es diésel. Yo no bebo alcohol. Yo solamente quiero la botella. Lo que haya dentro, ¿qué quieres que haga con él? Me lo paso bien, pero también… también ayudo a mucha gente; yo tengo muchísimas obras de caridad que hago en el mundo entero… Y ya está, y esto es quizás… una forma de, a mí, pasarlo bien.

20 Jun 2009 4 comments so farDialogs, Spain, TV


«Eso es así»

¡Madre mía, qué talento!

21 Apr 2009 3 comments so farSpain, Videos


«Soy el más gafapasta del mundo»

José A. Pérez es un guionista de la tele. Su bitácora, Mi Mesa Cojea, es mi penúltimo RSS favorito.

Me encanta su receta de humor negrísimo, incorrección política, autorreferencias ambiguas, valentía política y nihilismo costumbrista. O algo así. Normalmente le quito bastantes puntos de forma subconsciente a cualquiera que me parezca que escribe a quemarropa y por sistema contra todo y contra todos, solo para imbuirse de disidencia e integridad. Por ejemplo, Pérez-Reverte me gusta; pero me gustaría más si sonase menos arrogante, o si al menos fuese arrogante sólo en semanas impares. Sin embargo, por algún motivo a Mi Mesa Cojea normalmente le perdono sus salvajadas.

Desde luego, no es un feed para mojigatos, ni para nacionalistas, ni para fánaticos (sea cual sea el fanclub que escojan), ni para físicos teóricos. Su impagable (y ahora famosa) entrevista a Madeleine McCann nos dejó con la boca abierta a muchos, sin sospechar siquiera que los infraperiódicos británicos iban a sacar tajada de ella unos cuantos días después. No puedo no decir que desde que escribe para Público parece haber perdido algo de encanto (observación que, en el código de sus comentaristas, se remataría obligatoriamente con la fórmula «has perdido un lector»).

A veces, José A. propone un tema a otros colegas guionistas y recoge sus respuestas en la bitácora. Lo que sigue es parte de la segunda entrega de «programas de televisión imposibles» (en este caso por Tomás Fuentes, guionista de Buenafuente):

«El formato se llamaría Soy el más Gafapasta del Mundo. Se trata de un talent show a lo Operación Triunfo o Supermodelo. Doce aspirantes a ser súper cool se encierran en un restaurante japonés durante 3 meses. Sólo se alimentarán de sushi y gin tonics. Para conseguir ser el más gafapasta del mundo tendrán varios profesores que les instruirán en el bello arte de “la modernidad”. Así, Isabel Coixet les enseñará a hacer películas sobre gente que mira al infinito y escucha canciones de Rufus Wainwright, Lucía Etxebarría, por un error informático, les enseñará a hacer películas sobre gente que mira al infinito y escucha canciones de Rufus Wainwright, Miqui Puig impartirá seminarios sobre “vestir como un señor mayor de forma cool”, Najwa Nimri será la profesora de Hablar Bajito, Leonor Watling la de Hablar Bajito II, etc. El director de la academia será Ray Loriga. Cada semana se expulsará a un concursante, después de escuchar la frase: “Lo siento, Fulanito, eres mainstream”. Una vez acabe el concurso, el ganador podrá aparecer en el siguiente videoclip de Björk.»

(Leer su entrada completa en Mi Mesa Cojea)

29 Mar 2009 One comment so farSpain, TV


Sad

Xirick has been damn fast replying to my previous post. And the pictures he’s used are great to illustrate my changes for the near future.

What Xirick didn’t know is that I already had an analogous counterpoint for my own argument, ready to be posted today. You know, being as contradictory as I am, you can’t post about happiness one day an not try to balance that with sadness the day after. Or maybe you can. Well, I don’t think you can. But you definitely can.

I know: these photos aren’t nearly as good as the ones in Xirick’s post. But my point was to illustrate the differences using only my own photos.

Enough said.

I’m sad because in about four months I’ll be switching from this…

…to this:

From this…

…to this:

From this…

…to this:

From this…

…to this:

…and so many other wonderful things, habits, activities and feelings that I will leave behind. Some of them difficult, if not impossible, to find in other places. Like the amazing architecture, or rather the flamboyant collage of different styles. And the ostentatious buildings, the cityscapes, and that feeling of living in the city, in the centre (not the center) of the world:

And proper winters (with all the nice things that a winter should have). And solvent organisations to work for; in comfy, spacious offices that are within walking distance from many other important places. Organisations that pay what is fair and where you work the time you are supposed to work, full stop:

And those (few, I know) lovely days of summer spent with friends frolicking on the grass, in one of the many parks:

And the institutions, the organisations, the courses, the opportunities, the knowledge floating around. The libraries, the bookshops:

And the rightful lack of modesty:

And the buzz around, the surprises every day, the unexpected events, the festivals:

And the streets, the variety, the peoples. The freedom, the mind-openers. Walking or running the city. Crossing two blocks means leaving Poland and entering Mexico. Run a bit further and you’re in Guinea-Bissau:

And the hub, the connections, the flights, the trains. The freedom again. Having trouble to decide the destination because all the first five countries in the list are close at hand and inexpensive anyway:

And all the friends stopping by, the guests every couple of weeks, friends of other friends who become friends. The parties, the nights out:

And the culture, the music, the big names:

And the events, the conferences, the initiatives:

And most of all, I will be missing these two so much:

16 Mar 2009 4 comments so farImages, Life, Spain, UK