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No nos representen más, gracias

Para: CONETIC <info@conetic.info>
Asunto: declaraciones del presidente en artículo de Expansión
Fecha: 25/08/2010 21:09

Saludos.

Hoy he leído un artículo en Expansión.com con el titular Microsoft contra el software libre. En él, se recogen unas opiniones de don Vicente Alciturri en su calidad de presidente de la Confederación Española de Empresas de Tecnologías de la Información, Comunicaciones y Electrónica.

El artículo es pobre y poco riguroso, y confunde términos o los usa sin definirlos antes adecuadamente para que el lector sin conocimientos técnicos pueda comprenderlos bien: se usa «software propietario» por «software privativo», se equipara «código abierto» y «software libre», se define como «software propietario aquél basado en patentes y licencias», etc. Se intercalan dos líneas mencionando las estadísticas de software copiado ilegalmente en España sin aclarar en absoluto qué tiene esto que ver con el tema del artículo.

Como viene siendo ya habitual en los medios, se usa «hacker» donde debería usarse «cracker» o simplemente «delincuente» (y este es un error que comete no sólo el periodista, sino también el señor Alciturri).

Pero a todo esto estamos ya tristemente acostumbrados.

Les escribo porque me han sorprendido las declaraciones de su presidente. Especialmente, este fragmento:

«El software open source, por naturaleza, es propiedad de toda la sociedad. Es decir, si Sanidad pone en marcha un sistema, deberá estudiar el modo de que el código de sus programas no se haga público. De lo contrario, se pone en riesgo la privacidad de los pacientes y se permite que cualquier hacker descubra fácilmente cómo entrar en el sistema. Una historia clínica en software libre no es más que un cebo para un hacker.»

Me preocupan las muchas inexactitudes que contienen estas pocas frases. El software «open source» no es «por naturaleza» «propiedad de toda la sociedad» (eso dependerá de los términos de licencia concretos que gobiernen su uso; en rigor ningún software pertenece a «toda la sociedad» a menos que esté enteramente en el dominio público; y no tiene por qué ser el caso). Si Sanidad adjudica un desarrollo de software libre, en absoluto necesita ocultar el código de ese software; más bien hará todo lo contrario para el beneficio de los ciudadanos, para defender la transparencia de su gestión y para que otras administraciones puedan a su vez reutilizarlo (como pasa, por ejemplo, cuando la Junta de Andalucía adjudica el desarrollo de una distribución propia de GNU/Linux).

El error más grave, sin embargo, es que Vicente Alciturri confunde (y confunde así a todos los que lean el artículo) el hecho de que un software sea libre, o de código abierto, con que los datos que pasan por ese software tengan que ser accesibles o públicos. No tiene absolutamente nada que ver, y se pueden encontrar innumerables ejemplos de uso legal y legítimo de software libre que sin embargo no impide proteger los datos valiosos que ese software maneja: si un ministerio usa para su intranet un servidor web Apache y un gestor de bases de datos libre sobre un sistema operativo Unix libre, nada le impide (ni desde el punto de vista tecnológico ni desde el punto de vista legal) proteger convenientemente sus datos restringiendo el acceso a usuarios, cifrando los datos en el sistema, a través de la red, etc.

En otras palabras, se sugiere que el cáracter libre y abierto de un gestor de bases de datos o de un servidor web necesariamente va a «contagiar» a los datos que pasen por esos sistemas.

Es alarmante que el presidente de CONETIC, a quien se presume cierto conocimiento sobre el funcionamiento de la tecnología y de la industria, caiga en un error tan básico que además, desorienta el debate público entre software libre y privativo, y daña la imagen de las empresas que se dedican a producir software libre, o a dar servicios sobre este.

Como ingeniero en informática y profesional del software en España, pido a su organización y especialmente a su presidente que corrija estas declaraciones públicamente, y que se cuide en el futuro de contaminar el debate público —bien por ignorancia, bien por intereses espurios— con mentiras como estas.

Gracias de antemano.


No he recibido respuesta, claro (tampoco lo esperaba). Han editado un poco el artículo en Expansión.com y el párrafo que cito en mi mensaje ahora está maquillado.

Por cierto, no dejen de visitar Geocities el sitio web de CONETIC; da para una tarde de disfrute y regocijo.

28 Aug 2010 One comment so farComputers, Linux, Spain, Work


Carta a Javier Marías, que él no puede leer

Estimado Sr. Javier Marías

Acabo de leer —en internet, por cierto— su columna de hoy en El País Semanal, titulada «Una región ocultamente furibunda», en la que cuenta sus impresiones después de «navegar un poco por Internet, por primera vez en mi vida o casi». Creo que su admitida inexperiencia en este campo le traiciona cuando opina sobre internet. Si algo así lo hubiese escrito yo en esta bitácora (que no lee casi nadie) la cosa no tendría trascendencia ninguna. Pero como usted lo hace desde una tribuna bastante alta, me preocupa que otra gente tome sus ideas a medio hervir y se guíe por ellas. Imagínese por un momento que un periodista criticase la literatura en inglés después de «hojear en una librería dos o tres obras de autores ingleses y estadounidenses, por primera vez en mi vida o casi». No le prestaría usted mucha credibilidad, ¿verdad? No solo eso, sino que como entendido en la materia que es, imagino que se apresuraría a corregir a ese periodista. No por enzarzarse en una discusión a título personal, sino por puro amor a la literatura y a la verdad, y para el beneficio cultural de sus lectores.

Déjeme que le diga, para empezar, que usar internet es más difícil que escribir a máquina. En mi opinión, escribir a máquina con cierta soltura es una condición necesaria, pero no suficiente, para aprovechar bien todo lo que internet ofrece. Lo de escribir a máquina usted lo domina, así que va por buen camino. Pero lo que puede haber visto de, o en, internet cuando le ha dado por asomar la nariz un poco desde detrás del muro a finales del año 2008 es, digámoslo así, la primera hebra del felpudo en el suelo del zaguán que lleva al recibidor que hay antes de internet. Desgraciadamente, se necesita un poco de práctica y de constancia para que internet sea verdaderamente útil.

No se crea todo lo que lee de otros periodistas, ni mucho menos lo que ve en la tele; por desgracia en muchas ocasiones esos artículos y reportajes están tan perdidos como usted, sino más. Equiparar todas las tecnologías y dispositivos que constituyen internet, todas las prácticas y productos culturales que han nacido o se han transformado radicalmente en internet, todos los servicios que son posibles solo a través de la red (muchos de los cuales probablemente usted mismo usa indirectamente y sin saberlo)… equiparar todo eso a «los chats y los blogs» (como hacen tantos medios de comunicación) es un reduccionismo cursi e irritante. Le doy una pista: la gente que de verdad sabe sobre internet suele usar bastante poco palabras como «ciberespacio», «interactivo» y «multimedia». Al revés que tantos medios de comunicación desnortados.

Dado que no tiene usted ni papa sobre computadores e internet (y sospecho que andará igual en otras áreas de la tecnología moderna; pues las ciencias, como las artes, se contagian y se inspiran unas a otras y se resisten a ser compartimentadas) no acabo de entender por qué elige el tema para su columna. Es sorprendente ver a tantos profesionales influyentes en España que presumen de su ignorancia, no solo ya sobre internet (Juan Cruz: «Internet ha abierto un espacio, un lodazal que nadie controla y creo que sería conveniente, para que no contaminara del todo el periodismo, que se controlara») sino sobre ciencia y tecnología en general. No hace falta decir que esto no es una propuesta de censura (escriba usted sobre lo que le venga en gana); es solo sentido común que escriba sobre lo que mejor conoce, y no sobre lo que ignora.

A propósito de esto, le aseguro que me intriga cómo puede vivir alguien como usted hoy en día sin internet y sin computadores. ¿De verdad todavía escribe sus columnas para El País a máquina? ¿Qué hace cuando está lejos de la redacción? ¿Las envía por fax o por correo? ¿En serio hay personas cuyo trabajo consiste en digitalizar los textos que envían en papel algunos colaboradores del periódico? No entiendo que haya desde hace diez años un sitio web sobre usted creado por una admiradora, y que usted no lo hubiese visitado hasta hoy. Puedo entender que un pescadero o un recepcionista pasen de internet. Pero, ¿un escritor, un periodista, un traductor; cuyo trabajo es la información, el texto, los hechos, la comunicación, la opinión? Los computadores se inventaron precisamente para eso; para procesar información. Ni más ni menos. Cierto es que cuando se les alimenta con información falsa o de mala calidad producen basura. Pero en eso no son diferentes a cualquier otra herramienta humana. Yo encontraría mucho más interesante que escribiese usted una serie de columnas explicando cómo vive y trabaja sin computadores.

Quiero creer que la mayoría de sus lectores saben más de internet que usted mismo, que lo usan y que lo aprecian. Como quiero creer que la mayoría de los españoles entienden la importancia de enseñar Historia a los niños en las escuelas, de no automedicarse, de apagar el móvil en el cine, de valorar la belleza de un jardín bien arreglado, de reciclar lo que es sensatamente reciclable, de salir del pueblo de vez en cuando y caminar un poco más allá de la era, de entretenerse con algún otro idioma que no sea el propio —sé que en esto y en lo anterior usted puede ser un modelo a seguir— o de admitir que un microondas es un gran invento aunque ya tuviésemos hornos y fogones. Meto todo esto en el mismo saco a propósito, pues estas cosas no son sino objetos, conocimientos, habilidades y prácticas de hoy en día que se entienden útiles y verdaderas por la gran mayoría, según criterios y valores que generalmente todos aceptamos.

Pero no crea que me engaño; sé que hay aún mucha gente en España que, teniendo los medios para acceder a internet (y a otros avances tecnológicos similares) se resiste a esa forma de progreso. Motivos, los hay variados: sedentarismo intelectual, prejuicios, falta de constancia, puro esnobismo. Cada vez que alguien de su autoridad se manifiesta como usted lo ha hecho en este artículo, refuerza un poco más a ese sector ignorante, reaccionario y oscurantista.

Atentamente

tripu

Postdata: ¿ha leído esta entrada de Rafael Reig sobre usted, Pérez-Reverte, Juan Cruz y los tejemanejes de su industria de ustedes? Es buenísima. Creo que no se publica en papel, así que probablemente se la habrá perdido.

14 Dec 2008 27 comments so farComputers, Life