Cuánta verdad
12 Oct 2009 — 5 comments so far — Images, Politics, Spain
Estimado Sr. Javier Marías
Acabo de leer —en internet, por cierto— su columna de hoy en El País Semanal, titulada «Una región ocultamente furibunda», en la que cuenta sus impresiones después de «navegar un poco por Internet, por primera vez en mi vida o casi». Creo que su admitida inexperiencia en este campo le traiciona cuando opina sobre internet. Si algo así lo hubiese escrito yo en esta bitácora (que no lee casi nadie) la cosa no tendría trascendencia ninguna. Pero como usted lo hace desde una tribuna bastante alta, me preocupa que otra gente tome sus ideas a medio hervir y se guíe por ellas. Imagínese por un momento que un periodista criticase la literatura en inglés después de «hojear en una librería dos o tres obras de autores ingleses y estadounidenses, por primera vez en mi vida o casi». No le prestaría usted mucha credibilidad, ¿verdad? No solo eso, sino que como entendido en la materia que es, imagino que se apresuraría a corregir a ese periodista. No por enzarzarse en una discusión a título personal, sino por puro amor a la literatura y a la verdad, y para el beneficio cultural de sus lectores.
Déjeme que le diga, para empezar, que usar internet es más difícil que escribir a máquina. En mi opinión, escribir a máquina con cierta soltura es una condición necesaria, pero no suficiente, para aprovechar bien todo lo que internet ofrece. Lo de escribir a máquina usted lo domina, así que va por buen camino. Pero lo que puede haber visto de, o en, internet cuando le ha dado por asomar la nariz un poco desde detrás del muro a finales del año 2008 es, digámoslo así, la primera hebra del felpudo en el suelo del zaguán que lleva al recibidor que hay antes de internet. Desgraciadamente, se necesita un poco de práctica y de constancia para que internet sea verdaderamente útil.
No se crea todo lo que lee de otros periodistas, ni mucho menos lo que ve en la tele; por desgracia en muchas ocasiones esos artículos y reportajes están tan perdidos como usted, sino más. Equiparar todas las tecnologías y dispositivos que constituyen internet, todas las prácticas y productos culturales que han nacido o se han transformado radicalmente en internet, todos los servicios que son posibles solo a través de la red (muchos de los cuales probablemente usted mismo usa indirectamente y sin saberlo)… equiparar todo eso a «los chats y los blogs» (como hacen tantos medios de comunicación) es un reduccionismo cursi e irritante. Le doy una pista: la gente que de verdad sabe sobre internet suele usar bastante poco palabras como «ciberespacio», «interactivo» y «multimedia». Al revés que tantos medios de comunicación desnortados.
Dado que no tiene usted ni papa sobre computadores e internet (y sospecho que andará igual en otras áreas de la tecnología moderna; pues las ciencias, como las artes, se contagian y se inspiran unas a otras y se resisten a ser compartimentadas) no acabo de entender por qué elige el tema para su columna. Es sorprendente ver a tantos profesionales influyentes en España que presumen de su ignorancia, no solo ya sobre internet (Juan Cruz: «Internet ha abierto un espacio, un lodazal que nadie controla y creo que sería conveniente, para que no contaminara del todo el periodismo, que se controlara») sino sobre ciencia y tecnología en general. No hace falta decir que esto no es una propuesta de censura (escriba usted sobre lo que le venga en gana); es solo sentido común que escriba sobre lo que mejor conoce, y no sobre lo que ignora.
A propósito de esto, le aseguro que me intriga cómo puede vivir alguien como usted hoy en día sin internet y sin computadores. ¿De verdad todavía escribe sus columnas para El País a máquina? ¿Qué hace cuando está lejos de la redacción? ¿Las envía por fax o por correo? ¿En serio hay personas cuyo trabajo consiste en digitalizar los textos que envían en papel algunos colaboradores del periódico? No entiendo que haya desde hace diez años un sitio web sobre usted creado por una admiradora, y que usted no lo hubiese visitado hasta hoy. Puedo entender que un pescadero o un recepcionista pasen de internet. Pero, ¿un escritor, un periodista, un traductor; cuyo trabajo es la información, el texto, los hechos, la comunicación, la opinión? Los computadores se inventaron precisamente para eso; para procesar información. Ni más ni menos. Cierto es que cuando se les alimenta con información falsa o de mala calidad producen basura. Pero en eso no son diferentes a cualquier otra herramienta humana. Yo encontraría mucho más interesante que escribiese usted una serie de columnas explicando cómo vive y trabaja sin computadores.
Quiero creer que la mayoría de sus lectores saben más de internet que usted mismo, que lo usan y que lo aprecian. Como quiero creer que la mayoría de los españoles entienden la importancia de enseñar Historia a los niños en las escuelas, de no automedicarse, de apagar el móvil en el cine, de valorar la belleza de un jardín bien arreglado, de reciclar lo que es sensatamente reciclable, de salir del pueblo de vez en cuando y caminar un poco más allá de la era, de entretenerse con algún otro idioma que no sea el propio —sé que en esto y en lo anterior usted puede ser un modelo a seguir— o de admitir que un microondas es un gran invento aunque ya tuviésemos hornos y fogones. Meto todo esto en el mismo saco a propósito, pues estas cosas no son sino objetos, conocimientos, habilidades y prácticas de hoy en día que se entienden útiles y verdaderas por la gran mayoría, según criterios y valores que generalmente todos aceptamos.
Pero no crea que me engaño; sé que hay aún mucha gente en España que, teniendo los medios para acceder a internet (y a otros avances tecnológicos similares) se resiste a esa forma de progreso. Motivos, los hay variados: sedentarismo intelectual, prejuicios, falta de constancia, puro esnobismo. Cada vez que alguien de su autoridad se manifiesta como usted lo ha hecho en este artículo, refuerza un poco más a ese sector ignorante, reaccionario y oscurantista.
Atentamente
tripu
Postdata: ¿ha leído esta entrada de Rafael Reig sobre usted, Pérez-Reverte, Juan Cruz y los tejemanejes de su industria de ustedes? Es buenísima. Creo que no se publica en papel, así que probablemente se la habrá perdido.
14 Dec 2008 — 27 comments so far — Computers, Life