Se están cocinando simultáneamente dos ediciones locales, dos, de TED en Madrid. En orden cronológico:
TEDx Madrid (http://tedxmadrid.com): sábado 4 de septiembre a partir de las 10:00 (¿dónde?). Parece que ya se han agotado las entradas, pero se puede apuntar uno a la lista de espera, o seguir el evento en directo por streaming.
TEDx Sol (http://tedxsol.com): martes 5 de octubre a partir de las 9:00 en el CBA. El evento está limitado a cien personas, y prometen colgar pronto el formulario de inscripción en la web oficial. La asistencia también se está coordinando a través de Meetup.com
Yo a la primera no puedo asistir (no estaré en Madrid) y a la segunda… es un martes. No creo.
This morning I went running in El Retiro Park with my friend Esteban, as we often do. When I came back home, I wondered how big El Retiro is, relative to other parks I know. El Retiro is fairly big — 4 laps around its perimeter sum up ~18.7 km (~11.6 mi), and that proved a great distance when Esteban and I were training for the Madrid Half Marathon. But if El Retiro is first among all parks for madrileños, it is not because of its size but because of its perfect location, the variety and quality of the sights it offers and its lively atmosphere.
To find out how some parks compare among them, I dug up some data in Wikipedia, and when that wasn’t available, in a few other pages, mainly from city councils etc. The image compares the relative areas of twelve parks in different cities of the world. Absolute areas are also shown, in hectare (104 m2). Ignore shapes, though.
Disclaimer: this selection of parks isn’t intended to be comprehensive or representative of anything. It’s just a bunch of parks I love, from cities I have lived in, or at least visited (the exception to this rule is Central Park: I haven’t been to NYC, but I included Central Park as a reference, for I guess it’s the most famous park worldwide). Finally, this isn’t to prove that Madrid can boast about owning the largest park. Casa de Campo‘s eastmost side is as close to Madrid’s official “city centre” as El Retiro, but in justice it could also be called a forest… Sometimes it’s just a matter of labels, isn’t it?
Cinco años y medio, 430 km y unos cuantos grados centígrados separan estas dos imágenes:
E.T.S. de Ingeniería Informática, Granada, verano de 2004
Mercado de San Miguel, Madrid, febrero de 2010
El otro día nos juntamos en el Mercado de San Miguel, aquí en Madrid, unos cuantos compañeros de la promoción 1998–2003 (más bien 1998–2004) de ingeniería informática de la Universidad de Granada. Resulta que un día andando por la Calle Mayor (casualmente, al lado de este mercado) me crucé con Alvarito (quien anda ahora muy ocupado en sus proyectos empresariales) e intercambiamos teléfonos. Por otro lado, la semana pasada LinkedIn me reconectó felizmente con Fede. No solo eso, sino que Fede y otros pocos estaban cocinando un reencuentro precisamente para esa misma noche.
Yo tenía invitados aquel día, pero conseguí pasarme un ratito por el mercado y tomarme un algo rápido con la gente que veis en la foto. Álvaro y Juande aparecieron en el último momento. Creo que de los compañeros que hemos emigrado a Madrid (unos hace ya años, otros —como yo— hace apenas unos meses) al único que eché en falta fue a Rubén (¡que ya tiene una niña, me cuentan!).
Fue un momento de recuerdos. En las caras de los cuatro que estamos en ambas fotos (Juan, Fede, Juande y yo) puede apreciarse claramente cómo somos más viejunos, y también un poco menos pardillos (¿no?). En la foto antigua acababámos de terminar la carrera, o apenas nos quedaba un par de asignaturas, y se ve el careto de satisfacción (y ese bendito sol del verano en Granada). Ahora somos unos currelas y unos madrileños en menor o mayor grado; la mayoría con novia formal (cuando no esposa), coche, descendencia, hipoteca, o una combinación de las anteriores. La mayoría, que no todos.
Ademas, y para rizar el rizo, el otro día revisando mis fotos en Flickr vi que la foto de arriba de 2004 es la primera de mis fotos públicas. Así que ahora mismo estas dos fotos son el alfa y el omega de mi Flickr, y se cierra así el círculo del photostream.
Si a esto le unimos que hace un rato me acaba de decir otro de mis grandes y queridos amigos de la ETSII que este año se casa con toda la parafernalia, en el pueblo de ella, ¡y por la Iglesia! (otro que cae) no puedo no sentirme hoy un poco nostálgico (y raruno a la vez).
«Nada, que le tiraba. Madrid tira mucho. Hasta a los que no son de aquí. Yo lo soy, nacido en Madrid.»
— Luis Martín-Santos, «Tiempo de Silencio».
El Café Gijón es hasta barato (3,70 € un espresso con leche en mesa, más la propina) teniendo en cuenta lo cargado que está el lugar de significados y lo electrizante que es leer allí ciertos libros.
Hoy he salido del metro en Banco de España y he subido por el Paseo de Recoletos. He llegado pronto, había muy poca gente, y he elegido una mesa bajo el espejo enorme. Me he encaramado en el plástico rojo de ese asiento corrido tan acolchado, espalda contra la pared, y he amortizado el desembolso alargando mi café y disfrutando del ambiente mientras el lugar se iba llenando poco a poco.
Será la sugestión del lugar y del precio, pero juraría que el café estaba especialmente rico.
He alternado lectura con contemplación (no interior, sino de la otra). Los camareros van todos de uniforme blanco, excepto el señor orondo que maneja el comandero, que va de negro y con corbata. A mi alrededor, intentaba detectar indicios en los parroquianos. Un señor que estaba solo, como yo, abrió su moleskine nada más llegar y escribía a ratos. Un viejo, al que el jefe de camareros saludó con complicidad, y que por su edad debió ser coetáneo de los del 98 por lo menos, parecía dibujar bocetos en su libreta hasta que llegó su amigo un buen rato más tarde. Un hombre cerca de mí explicaba a otros dos la situación de las licencias de televisión privadas, comparaba con otros países y desentrañaba los intereses políticos detrás de ese negocio.
El libro que yo llevaba era muy propio (no iba a leer allí a Larry McMurtry, claro): «Tiempo de Silencio», una novela de 1961, muy comentada y muy celebrada, de Luis Martín-Santos, que empecé a leer ayer mismo. La que tengo es una edición 35ª, nada menos, e incluye las páginas que fueron censuradas cuando se publicó por primera vez. Al parecer, la novela es un retrato fantástico del Madrid de finales de los años 40; y desde que me enteré de qué iba y mis padres la sacaron de entre los estantes de libros y me contaron un poco acerca de su autor, estaba deseando leerla. De eso hace dos meses.
Y aunque me estoy tapando los ojos con la mano para no leer los espóileres en la Wikipedia (deberíais verme; qué ridículo estoy), me ha parecido ver que el propio Café Gijón sale en la novela.
Temía el comienzo, porque me habían prevenido del estilo denso, barroco y extravagante. Pero está resultando una delicia. Es verdad que hay mucha subordinación, pocos puntos y seguido (poquísimos puntos y aparte), profusión de palabras difíciles y de transcripciones atrevidas del inglés, y una variedad brutal de registros, desde el cheli más castizo de las chabolas de Madrid hasta el lenguaje cultísimo e irónico del narrador-protagonista. Pero todas las descripciones son tan minuciosas y tan originales, el relato está tan bien tejido y es tan rico, que se hace fluido. Y además muy divertido.
La atmósfera tan evocadora de ese Madrid opresivo de postguerra, en un otoño luminoso aunque frío y gris, bullicioso de hambre y de miseria y de personajes misteriosos que merodean la calle Atocha en gabardina me está recordando bastante a «Beltenebros», de Muñoz-Molina.
Además, el libro contiene en sus primeras páginas un par de frases miriamétricas pero maravillosas acerca de la ciudad en general, y de Madrid en particular. Siendo como es la idea de ciudad uno de mis objetos de fascinación, una de esas citas ya ha dado nombre al conjunto en Flickr que estoy dedicando a mis fotos de Madrid. Y ya en octubre decidí que será también el encabezado para el rediseño que estoy pergeñando para mi sitio web y para esta bitácora.
Por si os ha picado la curiosidad, aquí tenéis la novela en versión electrónica:
When? Fri 9 – Mon 12, Oct 2009. Where? CSOA Patio Maravillas (Malasaña, Madrid). Who?these people, for the moment. What? FOSS, dreadlocks, net neutrality, Debian folks, film sessions, cryptography, tetrahydrocannabinol, political hackivism, squatters, NLP, leftism, copyfight, stray dogs, lounges, modded devices and more. How much? €0.
I attended Madhack back in 2002 (when Labo03 in Lavapiés still existed) and it was definitely worth it. Not only did they put together a great set of talks and workshops (I remember especially txipi talking about Linux kernel hacks, a teenager dissecting security in FreeBSD and a fascinating talk about the lysergic counterculture of the 60′s in California) but the atmosphere was friendly and relaxed, and there were lots of different topics and initiatives going on all the time. Those were also The Days Of The LSSI (do you remember that?), and one day we all took Lavapiés on a colourful demonstration against the new law.
On the other hand, I also remember the somewhat chaotic organisation, the lack of salubrity in the Labo03 and the absence of toilets and showers for those who, like me and my friend, were sleeping in the squat (ironically, it was a nearby branch of El Corte Inglés and some other hateful capitalist corporations that provided the basics of health care and hygiene for me during the Madhack 2002).
Judging by the number of participants so far and the list of “nodes”, i.e. talks, this edition seems smaller and less ambitious. Still, I plan to be around Friday and part of Saturday.