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3 razones para salvar Radio 3

· 4 min read

«Me siento muy orgulloso de que Tricky, Massive Attack o Chemical Brothers hayan permitido que sus discos se hayan estrenado mundialmente en Siglo XXI antes que en ningún rincón del mundo. También es verdad que todos estos artistas encontraban asombroso que hubiera una emisora que a las once de la mañana y en difusión nacional pusiera sus canciones.»

Tomás Fernando Flores.

Los enamorados de Radio 3 de Radio Nacional de España somos unos sufridores. Nos hemos acostumbrado ya a vivir permanentemente con una corazonada agorera. Cada vez que el gobierno del país cambia de signo, cada vez que hay un nombramiento en RTVE… nos ponemos en lo peor. «Ya está», nos decimos. «Ahora sí; esto se acaba». En estos días el corazón se nos estruja un poquito otra vez. Hablan los papeles de cambios gordos que se avecinan en Radio 3, cambios de personas y cambios de ideas, y a ninguno nos sorprende. Parece que no se habla de cerrar la emisora, cierto. Pero, ¿qué diferencia hay entre cerrarla y mantenerla abierta con el mismo nombre pero cambiando completamente los contenidos? Manel Fuentes no tiene ningún sentido en Radio 3. No es una cuestión de calidad —el señor Fuentes es muy competente haciendo lo suyo— sino de oportunidad. Es como si Ramón García empezase a escribir guiones para las historietas de El Jueves. Estas son las 3 razones por las que RTVE y el gobierno deberían conservar Radio 3 con el mismo espíritu que tiene desde hace 30 años:

  1. No existe una alternativa a Radio 3. Sencillamente, en España no hay otra programación a nivel nacional siquiera parecida a la de Radio 3. Desde el punto de vista de la variedad, hacerla desaparecer sería más desastroso que hacer desaparecer La Ser, La Cope, Cadena Dial o incluso Radio 1 de RNE, puesto que al menos los tipos de contenidos de estas cadenas se pueden encontrar en otras emisoras, en casi todos los casos. Radio 3 es el único estandarte convincente en contra de las radiofórmulas, los patrocinios encubiertos, las listas de ventas, las modas de quince minutos, el conservadurismo cultural, el conservadurismo a secas, el papanatismo musical y los envoltorios histriónicos de los medios de masas.
  2. Radio 3 es prácticamente el único valor que algunos recibimos a cambio de nuestra contribución a RTVE. Y aún así Radio 3 es extremadamente barata. ¿Que Radio 3 no es viable económicamente? Vamos a ver eso. En «El Ente» llevan años rasgándose las vestiduras por la baja audiencia de los programas de Radio 3 en comparación con programas mainstream de otras de sus cadenas. Parece evidente que Cuando los Elefantes Sueñan con la Música siempre va a tener menos audiencia que el magacín de la mañana de Radio 1. Pero, ¿cuáles son los costes de producción de uno y otro? Dado que en RNE no hay apenas hay publicidad, el único criterio económico de viabilidad debería ser el coste relativo, en oyentes/€. Pero en cualquier caso, y dado que RTVE es un «servicio público» en teoría ajeno a intereses comerciales, el económico no debería ser nunca el único criterio a aplicar. Por otro lado, el propio carácter selectivo de los oyentes de Radio 3 hace que estos apenas consuman muchos otros productos de RTVE que están dirigidos a un público mucho más amplio.
  3. La cultura y la música en España sufrirían si Radio 3 desapareciese. Muchos aspectos de la cultura y muchas tendencias musicales tienen en Radio 3 su único eco con cierto alcance. La música indie no quiere que Radio 3 cambie. Las contracorrientes tampoco; la vanguardia musical, las artes plásticas, la tecnología, los músicos que terminan su primera maqueta, los performers, los pequeños festivales, también los festivales grandes, las músicas del mundo, la poesía, el country, el silencio, la música brasileña, el jazz… incluso la UNED confía en Radio 3.

Un poco de ciencia

· One min read

Teorema Del Ánimo Inducido:

«Para cualquier grado de cansancio acumulado c, hora intempestiva h y tarea importante e inaplazable t existe al menos un par {e, v} con e estilo de música y v volumen que hace t soportable.»

Conjetura Del Masoquista (no demostrada):

«Además, siempre existe al menos un par {e, v} que hace t placentera.»

Teorema De Friquismo No-Anulable:

«No importa cuan grandes sean c y h, siempre es posible encontrar al menos una parida p que necesite ser blogueada antes de acometer t

Cuatro razones para estar contento

· 2 min read

Una revelación de optimismo repentino que me vino esta tarde, de ésas que conviene atrapar y archivar pa' cuando hagan falta:

  1. Por las mañanas tardo exactamente veintidós minutos en llegar desde casa a mi nuevo trabajo; tres paradas de metro sin transbordos más dos paseos muy cortos. Al mediodía puedo andar cinco minutos y comerme el bocata en el «Km 0» de Londres, sentado en las escaleras de la National Gallery, al pie de la Columna de Nelson.
  2. Por las tardes, después del trabajo, sólo tengo que caminar otros diez minutos para llegar a la escuela de idiomas en la que hago mi curso para ser profe de español: un par de manzanas hacia el norte, cruzo Covent Garden justo por el centro de la plaza y enseguida llego a Holborn. Si me pongo tonto alargo el paseo un minuto o dos más y atravieso también Seven Dials, un barrio que me encanta.
  3. Mi nueva empresa es muy solvente y ofrece todas las facilidades típicas de una organización con casi 200 empleados en Central London. Me pagan más que en mi trabajo anterior, en principio trabajando igual o menos. Y los horarios son medio flexibles. Parece casi seguro que no voy a tener problemas para ir a clase cada tarde de lunes a jueves.
  4. Desde que cambió la hora, salgo del trabajo y aún es de día un buen rato.

Hago lo que me da la gana con mi tiempo. No dependo de nadie y nadie depende de mí.

Londres-Bruselas HOWTO

· 3 min read

Esta tarde cojo el Eurostar de nuevo, esta vez para ir a Bruselas 48 horas, a pasar el finde con el Sr. Zugaldía. Los objetivos de la misión son estos, y en el siguiente orden:

  1. Aprovechar lo raro que es que podamos coincidir en el mismo punto del espacio-tiempo y ponerme al día con Z. Tomar algo, arreglar el mundo, charlar de todo un poco. Retomar la polémica "Londres vs Bruselas" y hacer ver a Antonio de una vez que Londres es la capital de Europa, mientras que Bruselas, si se esfuerza, podría llegar a la categoría de digna localidad de provincias }:¬D
  2. Probar el plato típico local, que es… mejillones con patatas fritas (Z dixit!).
  3. Ver si aún encuentro algo de la nieve que cayó en Bruselas hace una semana.
  4. Fotear la versión femenina del Manneken Pis, que no vi cuando pasé un día en Bruselas hace años.
  5. Vivir peligrosamente y sentirme al otro lado de la ley haciéndole fotos al Atomium y subiéndolas después a Flickr sin pedir autorización.

Por si alguien más está interesado en escaparse a Bruselas un fin de semana desde Londres, detallo los pasos a seguir:

  1. Ir a http://eurostar.com.
  2. Hacer clic en "United Kingdom".
  3. Seleccionar Londres-Bruselas-Londres y un fin de semana cualquiera.
  4. Seleccionar la combinación más barata.
  5. Extrañarse de que éso sea "lo más barato".
  6. Volver a http://eurostar.com y entrar esta vez por el lado belga, haciendo clic en "Belgium" (tendrás que borrar las cookies).
  7. Seleccionar el viaje inverso (Bruselas-Londres-Bruselas) para el mismo fin de semana, en la combinación más barata.
  8. Calcular el cambio de moneda y comprobar con indignación que cuesta entre un 30% y un 40% menos.
  9. Maldecir un poco (en inglés o en francés, esto da igual).

En realidad no importa que entres por el lado insular o por el continental. Lo que cambia tanto el precio es el sentido del viaje de ida y vuelta (aunque con el cambio actual de divisa, el mismo viaje es más caro reservándolo en euros que en libras). Si uno vive en Londres y tiene que viajar en Eurostar al menos unas pocas veces al año (por ejemplo, por motivos de trabajo) sale más barato comprar el primer viaje suelto, y luego ir cabalgando idas y vueltas como vueltas e idas.

Sex in Japan

· 3 min read

For all Japanophiles out there: via @esole I found the other day a very instructive post entitled “Sex and flirting in Japan” …that talks exactly about what its title says, from the perspective of a foreign girl living in Japan (and flirting and having sex with Japanese guys). The post is especially interesting because it's not PC, but rather a bit “mean” and explicit (and funny). It explains the Japanese very special way of understanding relationships between men and women, and sex (mojigatos, stay well away from this post). Having visited Japan once myself, and being very curious about Japan and the Japanese, I can relate to most of what supacat is telling here (although I didn't have any experience in that particular field and my mindset during those two weeks was not that ;¬) You don't need to flirt with a Japanese girl to notice that women in Japan are passive and submissive — to extents that shock us Westerners and even make us feel embarrassed. You don't need to have sex with natives to understand that there are rules always. You can feel rules floating around in every interaction with other humans, and personal spaces tend to have very large radii. So if you thought that Japan is further away than Mars (it is further away than Mars) go and read this. Shocking, to say the least. And IMHO not very appealing :¬( If after this you still want to visit Japan, don't miss Kirai's ten tips for a trip to Japan (in Spanish). [Note: right before hitting the “publish” button I double-checked my links and… the post is gone :¬( Looks like supacat just decided to remove it. It's a pity. Good news is, it was online long enough to get tweeted, reddit'd and digg'd, so you might be able to find it pasted or cached somewhere…]

Segundo aniversario

· 2 min read

Mañana («hoy», en realidad) hará exactamente dos años que vivo en Londres (¡dos años, ya!). Hace días que lo apunté en RTM para acordarme de hacer repaso y compartirlo con vosotros aquí hoy. Como ya hiciera hace un año. Pero en estos días me rondan la cabeza bastantes más cosas. Trabajo, otras actividades y algún cambio; ya os contaré. Las últimas semanas han sido intensas, y las que se avecinan van a serlo aún más. Hoy trabajé hasta tarde, llevo cansancio acumulado y debo dormir unas horas. Porque mañana me voy cuatro días a Escocia con PabloBM, Golan y Rosario :¬) Así que de momento, paso de escribir sobre mi aniversario. Ya resumiré mis impresiones de estos dos años a la vuelta, si es que veo que tengo algo medianamente interesante que compartir. Estaré en analógico total durante los próximos cuatro días (no llevo portátil y mi teléfono es un dumbphone). Unas 96 horas sin hacer Ctrl+R ni ⌘R en ninguno de los quince mil sitios, servicios y comunidades en los que “vivo”. Eso para mí equivale a una eternidad larga. Pero me va a venir bien despegarme del teclado; aunque sea a la fuerza, pardiez. Pasad un gran fin de semana.

Dicotómico

· 4 min read

¿Oficio y beneficio o predecible y apacible? (podría no ser tan terrible, pero ¿merece la pena el sacrificio?)

Entre el diseño individual             el control de la necesidad y asumir los destinos             participar de las decisiones.

Entre máquinas y personas objetos y conversaciones sentidos y razones entre el hemisferio izquierdo y el derecho entre hemisferio norte y hemisferio sur.

Si el menú no sirviera opciones (o si al menos pudiesen contarse) si las supiese mesurar o si fuese yo estúpido sobraban todas estas líneas torcidas y ya habría optado medio camino hecho un empezar, el objetivo la ruta y su prioridad como hacen tantos sin lamentos como el menda sin indecisión y sin blog y el viaje no les sale mal. ¿Por qué, entonces, el ahogo?             Soy, ahora lo veo luminoso             probablemente estúpido, al final.

Más la circunstancia es contraria: me senté, abrí la carta             tomo rollizo inflado de menús empecé a leer hace mucho tiempo revisando ingredientes me gustan casi todos (menos los pistachos) (y la sandía) y aún sólo voy por la mitad de la introducción al primer volumen de los entrantes…

Porque todo me apetece del menú se me antoja y me encanta y lo deseo como al asno de Buridán:

Dibujar con el alfabeto admirar a los que saben pintar de verdad páginas de historias verdaderas en colores sintéticos, o al revés saber de otros que admiran igual leer todo de todos ellos escribir lo que aprenda más lo que me sepa inventar jugar con trastos que son un mundo cada uno los que se tocan y los que no todos los juguetes espectaculares que se pueden diseñar hacer otros trastos yo mismo que otros a su vez puedan usar hacer el amor por amor al arte o simplemente por gusto sobre cada pieza de mobiliario de nueve a seis y con más de tres no quiero decir a la vez (pero todo se puede ver) comer sin tenedor ni pan probar lo que me pongan vivir como un oriental en el cono sur de la Europa tropical tan lejos, es casi volver ya hablando raro juntarme con extravagantes a los que miran mal hasta que ésos me entiendan y entonces volver a empezar ser en paralelo a mis compañeros verlos crecer aún más que yo citarme cada año doquiera que estén saborear cada charla estrujar cada ciudad atrapando cada imagen que no quiero olvidar que es cada imagen sudar más cuando se imponga rendir mejorar aprender absorber todo lo que me hace bien que es tanto y escuchando todo de fondo mientras hago todo lo demás vibrar con lo que cuentan también con lo que cantan crear sonidos que no suenen mal tachar de las narraciones que me faltan por ver que son muchas de las viejas más las que están por estrenar saberme lo más para quien sea todo para mí a quien no tenga que explicar el ansia de probar de sentir de cambiar de volver y de estar y de ser o en su defecto             saber plegarme de una puta vez.

Todo no cabe eso lo sé.

Me miro en los reflejos             de los que necesito pero no lo admito             a los que admiro, que me inspiran             de los que aprendo             ¿que me entienden? hago diferencias e infiero resultados analizo los porqués de sus caminos en sus variaciones toda mi querida parafernalia que no basta ni arroja resultados por más que viva y le dé vueltas y vuelva a reconsiderar o corrija la ecuación.

Y si volver es el argumento más correcto que es cierto, que más vale ¿volver a qué, exactamente? Dime cuál es el origen si alguno hay y si cruel no es el volver a él (¿no me toca a mí inventar uno ya?)

Continuará…

Seis

· 4 min read

Z me señaló y hay que cumplir. Así que me estrujo las meninges para encontrar chorradas nuevas que contar, diferentes a las cinco viejas que ya conté. Y encima esta vez son seis, no cinco. Reglas:

  1. Explicar las reglas (ecco la meta-regla).
  2. Avisar a quien te invitó a jugar («¡Zetaaa…!»).
  3. Revelar seis cosas insignificantes pero curiosas sobre ti mismo (a ello vamos).
  4. Enmarron^WInvitar a otros seis incaut^Wblogueros.

Las seis cosas:

  1. Hay temas que redirijo a /dev/null siempre y de forma casi inconsciente. Las secciones de deportes de los telediarios o de los periódicos las ignoro mecánicamente, muy especialmente el fútbol. Pero lo más grave me pasa con la información meteorológica. Cuando aparece el hombre/mujer del tiempo mi atención se pierde. Si estoy interesado en la previsión porque planeo hacer algo al aire libre soy capaz de escuchar durante cinco segundos, máximo. Pero invariablemente cuando el tipo se despide me doy cuenta de pronto de que no me he enterado absolutamente de nada. Imposible.
  2. Hay dos situaciones en las que suelo pensar que la gente habla demasiado. La primera es cuando el diálogo se vuelve unidireccional durante un buen rato, y no porque la otra persona tenga mucho nuevo que contarme o porque yo esté interesado en cada mínimo detalle. Me incomoda que la otra persona no se dé cuenta como yo me doy cuenta. Especialmente cuando estoy ocupado, o tengo prisa por irme, o necesito hacer otra cosa y alguien me da un palique inesperado. Hago mis mejores esfuerzos por no ser maleducado y lanzar mensajes subliminales en plan «hey, perdona… ¿te importa si lo hablamos mañana?» y me fastidia cuando no se captan. No me malinterpretéis; me gusta hablar con mis amigos, discutir cosas, contar y que me cuenten. Pero no me apetece siempre. La otra situación se da cuando estoy con un grupo de personas y hay una que monopoliza la conversación. Al cabo del rato mi atención y mi interés empiezan a decaer. Y me siento un poco incómodo; no solo por mí, sino también por el resto de personas.
  3. A veces me doy miedo a mí mismo por lo frío y racional que puedo llegar a ser. (Hum… ¿no es esta frase paradójica?). Me pasa cuando tengo que sopesar pros y contras para tomar decisiones, o cuando surgen conversaciones sobre cuestiones morales o dilemas existenciales. Creo que en el fondo tengo sentimientos (recuerdo que una vez sentí uno, vagamente) pero sé que a veces parezco un robot.
  4. Mientras escribo esto escucho a Antony & the Johnsons.
  5. Hace años que sé exactamente cuál sería mi trabajo ideal: dirigir y presentar un programa de radio en la madrugada de la inconmensurable Radio 3 de RNE en el que se hablase de cine, música, ficción científica, internet, computadores y cultura digital; pondría la música que me gusta y escribiría los textos. Hace años también que me resigné a consolarme con el segundo trabajo ideal para mí. Lo malo es que ése sí que no sé cuál es.
  6. Mi próxima visita a Z en Bruselas en realidad esconde el propósito secreto de atentar contra las instituciones europeas que intentan imponernos a los ciudadanos británicos esa mentalidad continental uniforme, erradicar nuestras singulares unidades de medida y condicionar nuestra política exterior.

Seis inocentes potenciales (aunque a varios no creo que les interese):

  1. Xirick.
  2. Sere.
  3. PabloBM.
  4. Chewie.
  5. Teo.
  6. NinaNutz.

Voy a votar a Rajoy

· One min read

Si hubiese perdido una mañana en el consulado y pudiese votar por correo, votaría por Rajoy.

Rajoy

Y lo haría exclusivamente porque siento mucha simpatía por alguien que, como yo, se interesa por Japón, su cultura y su idioma. Ayer, 3 de marzo, fue el Hinamatsuri (雛祭), el día dedicado a las niñas en Japón. Y esto obviamente Mariano lo sabía. Con qué gracia coló el guiño en su discurso final. Hoy sabemos, sin lugar a dudas, que la niña de Rajoy es japonesa. Y solo por esto ya tendría mi voto. ばんざいラホイ!

Un Instante de Felicidad Pura en Nara

· 4 min read

Esta noche me encontré volviendo a casa en el metro y sin ninguna lectura. Lo único que tenía encima es el cuadernito que suelo llevar en la mochila cuando salgo de casa, así que me puse a hojearlo. Ese Moleskine fue también mi cuaderno de viaje en Japón el año pasado. Así que releí algunos pasajes que tenía olvidados, y fue muy gustoso. En concreto, me alegró revivir las sensaciones del día en que fui a visitar la ciudad de Nara (奈良), antigua capital de Japón. Fue un Instante de Felicidad Pura delante del templo budista de Tōdai-ji (東大寺). Copio aquí el apunte sin cambiar ni una coma. Las fotos son algunas de las que tomé ese día, y corresponden exactamente a ese momento.

Miércoles. Dos cosas que tengo que apuntar antes de olvidarlas. En información turística, aquí en Nara, una mujer japonesa me explicaba en inglés el recorrido recomendado x la ciudad (pueblo, más bien). Yo solo había dicho «Konnichiwa. Do you have a map, please?» Y le había dicho, cuando me lo preguntó, que era español pero vivía en UK. Estaba asintiendo a sus explicaciones, cuando de pronto se para y dice: «I don't like stereotypes, but you don't look Spanish. You are very reserved. How long have you been in the UK?» Me sorprendió, pero no pude por más que reirme y darle la razón. Serán las artes adivinatorias milenarias del sintoísmo… [Ahora me pregunto qué clase de españoles habría encontrado la mujer antes…]

La otra cosa ha pasado aquí, en las escaleras delante del templo de Todaiji, el más famoso de Nara. El día es soleado, y de camino al templo he ido viendo grupos numerosísimos de colegiales japos, todos uniformados, haciendo fotos y siguiendo a los profes. Hay muchísimos ciervos mezclándose libremente con la gente; son muy bonitos. Se supone que esto es un parque, pero parece un bosque. Hay árboles muy altos, y la hierba y la vegetación están muy verdes, para ser ya finales del verano. Estaba justo delante del templo, que es enorme, admirando la arquitectura (hay fotos). A unos 150m, en unas escaleras que hay justo al inicio del paseo que lleva a la entrada. No hay edificios modernos a la vista; todo es verde, templo, y los edificios anexos. Entonces ha pasado una pareja occidental de turistas, con una niña pequeña preciosa, rubia. Un grupo de colegiales japoneses [no, coreanos] la han visto cuando ha pasado cerca de ellos, y, sobre todo las niñas, se han acercado sonriendo y han empezado a hablarle en inglés. La madre se ha acercado al grupo sonriendo y en un momento la niña estaba rodeada de niños mayores, haciéndole fotos, preguntándole su nombre y su edad. Todos sonreían, y la niña estaba un poco intimidada, refugiándose a veces contra su madre, que la cogía de la mano y la animaba a hablar. Parece que tenía 2 años, y tenía un pelo rubio precioso, con unos rizos grandes. Mientras observaba, más estudiantes me rodeaban a mí, según llegaban y se dirigían al templo. Cuando la niña occidental se ha ido, los colegiales que le hacían fotos han desplegado de pronto una pancarta y han posado detrás de ella, con el templo al fondo (hay foto). Todo parecía gente alegre y sonriente a mi alrededor, sin preocupaciones. Junto con la vista del templo y sus jardines, ha sido para mí «overwhelming». Yo mismo me siento ahora tranquilo, libre. Puedo hacer lo que quiera ahora, y mañana… Y solo observar a la gente en sitios como éste ya es una gozada.